miércoles, 30 de junio de 2010



Estanvito y Macario:





En el cuento de Pía Barros leído en clases , Estanvito, surge el tema de los retrasados mentales y la criminalidad. Hemos decidido tratar este tema, por cierto muy controversial, en esta entrada, ya que sigue siendo totalmente vigente en la sociedad actual.
Cuando una persona con un retraso mental comete un crimen, normalmente recibe un tratamiento especial en los juzgados, dada su singular condición.
La pregunta que se trata siempre en estos casos tiene que ver con la edad mental de los victimarios en cuestión, que normalmente es la de un niño, dependiendo del grado de retraso.
Sin embargo, los niños no son imputables en nuestro sistema legal. ¿Cómo lo va a ser entonces una persona con la edad mental de un niño?
En los Estados unidos, por ejemplo, se ha aplicado la pena de muerte 27 personas con retardo mental, culpables de crímenes como asesinato y violación, y sin embargo se ha declarado inconstitucional la pena de muerte a menores de edad.
Está claro que cada caso debe ser estudiado individualmente, debido al grado de retraso que pueda tener el autor del crimen, pero en algunos casos está claro que el retraso es grave, a tal punto que el autor del crimen puede tener el coeficiente intelectual de un niño pequeño.
Estas personas no so capaces de comprender las normas sociales y morales, pero sin embargo son imputables por crímenes que infringen éstas.
¿Es esto justo?
La respuesta queda a discreción del lector, y para su correcta información hemos dejado los links a algunas páginas que lo ayudarán a formarse una opinión.



Links:

La pena de muerte y retrasados mentales:
http://www.authorstream.com/Presentation/aSGuest17729-182214-la-pena-de-muerte-en-retardaci-mental-enter-tags-presentacion-1-education-ppt-powerpoint/

Pena de muerte a menores es inconsitucional en estados unidos:
http://caselaw.lp.findlaw.com/scripts/getcase.pl?court=US&navby=case&vol=487&invol=815&friend=oyez

Pena de muerte a retardados en estados unidos:
http://www.solidaridad.net/imprimirnoticia.asp?noticia=331

Definición retraso mental:
http://www.capitannemo.com.ar/retardo_mental_1.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Retraso_mental

miércoles, 23 de junio de 2010

El almohadón de plumas


¿Hola, como estas? Bién supongo, jajaja, pero no por mucho tiempo. Tú eres una criatura feliz, que te encanta gozar de la vida, el sol, escuchar los pájaros y vivir cada momento como si fuese el último. Tal vez seas un la ladrón o alguien que le gusta ayudar a las demás personas. Quizás no te agrade tu modo de vida y estés cansado de tu forma de vivir. La verdad es que a mi no me importa quien seas, lo que a mi me importa es alimentarme y crecer y pasarlo bien dándome cuenta de cómo tu te vas desvaneciendo poco a poco y lo mejor de todo es ver la reacción de tus cercanos.
Pero, lo que más me place es cuando nadie me descubre y crezco y crezco y no me detengo…, hasta que tú ya no das más y finalmente cuando llega el momento en el que te extingues como el fuego de una vela. Yo en cambio soy un ser repugnante, desde su punto de vista porque me escondo y ataco (así es como a mi me gusta nombrarlo) cuando es el momento indicado (la verdad es que ocupo la palabra atacar porque suena mejor que actúo o entro en acción.). Todo esto es como un juego de ajedrez. Yo nombro al ajedrez, porque a mi última víctima le encantaba jugar ajedrez y hasta en sus últimos días no paro de jugar, aunque bien al final cometía bastantes errores… Bueno, yo sólo espero el momento indicado para atacar a mi presa y lo mejor de todo es que la recompensa es algo que no se acaba rápidamente. Depende bastante del tamaño de mi víctima, pero en general ese sabor dulce de la victoria dura mas tiempo que en otras victorias como al esconderme en el lugar prefecto. No es algo que dura unos momentos u horas, esto dura días y en algunas personas es mas dulce que en otros. Bueno, esto depende de la condición de cada persona. Así que, ahora que has leído esto, lamento decirte (desde tu punto de vista) que iré por ti y que sin darte cuenta me alimentare de ti poco a poco haciéndote desvanecer lenta pero de forma segura. Así que te recomiendo que revises tu almohadón de plumas. Aunque esto es algo que por mas que lo intentes no lo lograras evitar!

domingo, 20 de junio de 2010

Viaje a la semilla

Aarón golpeó el despertador, y éste comenzó a sonar. El estridente y molestoso sonido lo arrulló hasta que entró en el estado más tranquilo de la mente: el sueño.
En seguida despertó sobresaltado, y apagó el despertador. Sintió un frío sudor en la espalda, la respiración se le aceleró.
Había pasado de nuevo.
Desde aquel extraño suceso de la casa desaparecida de la noche al día, el tiempo había comenzado a trastornarse en Ciudad Juárez.
Ya a todos les había pasado al menos una vez, el tiempo se desordenaba pasando de una línea recta a momentos de caos absoluto. Las acciones se rebobinaban para suceder otra vez, tomar otro desenlace o volverse una maraña de recuerdos desordenados y sin sentido.
Aarón se dirigió desde su cuarto a la cocina, repitiendo el segundo paso tres veces, y comenzó a preparar su desayuno. Sentía como si su cabeza se hubiese sido zarandeada muy fuertemente, pues el cerebro humano no era capaz de procesar esos turbios desfases de tiempo, pero ya no era un dolor martilleante como en los primeros meses pasado el incidente de la casa.
Aún así, Aarón no era capaz de acostumbrarse a enredados episodios que vivían ocasionalmente los habitantes de Ciudad Juárez.
Su hermana, Isabel, entró en la cocina, visiblemente trastornada y con el pelo desordenado, señal de una persona que acababa de desvelarse.
-¿Lo sentiste también?-, dijo Isabel.
- Si, pero creo que no haya pasa …-, Aarón no había completado la frase cuando otra anomalía lo obligó, literalmente a tragarse sus palabras.
- asap ayah on oerc…-
Cuando la anomalía dejó de ejercer su aplastante influencia sobre Aarón, éste inmediatamente calló.
Isabel lo agarró fuertemente del brazo, y así permanecieron, mirando confusos el techo, pues no sabían donde mirar, hasta que sintieron que pasó.
Todo comenzó a cobrar normalidad, y Aarón comió lentamente su tazón de cereal, mientras su hermana leía el diario.
- Parece que ayer una anomalía revivió a un tipo que había sido atropellado, ¡devolviéndolo a 5 minutos antes del atropello!-, dijo Isabel, mirándolo sorprendida por encima del diario.
- Vaya, eso sí es suerte.- dijo Aarón, tomando la última cucharada de su cereal.
- ¿Ocurrió otra cosa que deba saber? -
-No, sólo un par de tiroteos de narcos y otra aburrida entrevista al ministro de economía. -
Algo inquietaba a Aarón. Los diarios hablaban sobre tiroteos, política, accidentes, narcotráfico, guerras, y últimamente sobre casualidades o hechos interesantes ocurridos en desfases de tiempo.
Pero no hablaban sobre algo que se rumoreaba ocurría ocasionalmente en Ciudad Juárez. Se decía que, a veces, casas desaparecían sin dejar huella, y sus habitantes con ellas. Aarón había visto un par de sitios vacíos donde antes habían casas, pero todos los atribuían a las demoliciones que se habían vuelto comunes por la gente que, no pudiendo soportar los desfases de tiempo, huía de la ciudad.
Sin embargo, en el último mes, el ambiente en Ciudad Juárez se había tensado considerablemente. Los desfases de tiempo se volvieron más comunes, y últimamente los sitios eriazos parecían volverse pan de cada día.
Algunos decían que las personas que desaparecían quedaban atrapadas por anomalías del tiempo que los devolvían a su niñez, hasta que se deshacían, pero Aarón no les creía.
Se levantó, y se dirigió al lavabo para dejar su tazón. Pero antes de que pudiera llegar a la mitad del camino, el desafortunado gato de Aarón se cruzó en el camino y hizo tropezar a Aarón, que cayó al piso. El plato de cereal cayó frente a Aarón y se deshizo en miles de pedazos que quedaron diseminados por todo el piso de la cocina.
- Ahora yo podría usar algo de la suerte que tuvo el tipo ese … ese opit le ovut euq etreus ed ogla rasu aírdop oy arohA -
Los miles de pedazos del tazón cobraron vida propia y se recompusieron, como en una filmación en reverso.
El tazón volvió a la mano de Aarón, que ya había recuperado el equilibrio, destropezandose con el gato.
- Vaya, ¡pues si me tocó la suerte esa!-
Isabel tenía los ojos muy abiertos, y miraba asustada alrededor.
- Hoy es mucho más fuerte que normalmente Aarón. -
- No te preocupes, fue mala, o buena suerte simplemente. Ve a la universidad, yo me alistaré para el trabajo. -

Ese día Aarón tuvo otras cinco regresiones de tiempo, dos ralentizaciones, una aceleración temporal y uno de esos episodios confusos donde se mezclan recuerdo de todas las etapas de la vida.
Esa noche, sabiendo que algo andaba mal, se despidió de su hermana - por si acaso - y se acostó dos veces y media.
Aproximadamente a las tres de la noche el flujo de tiempo cambió en su casa, y Aarón comenzó a respirar al revés.

Aarón golpeó el despertador, y éste comenzó a sonar. El estridente y molestoso sonido lo arrulló hasta que entró en el estado más tranquilo de la mente: el sueño.
En seguida despertó sobresaltado, y apagó el despertador. Sintió un frío sudor en la espalda, la respiración se le aceleró.
Había pasado de nuevo.

jueves, 10 de junio de 2010

Las ruinas circulares


Me acuesto y suspiro. Un día normal, la misma rutina, repetida tantas veces que ya no sé si hoy es hoy, o ayer o mañana.
Me relajo y me dejo arrastrar al reino de los sueños, caigo por una profunda neblina negra para finalmente ver una puerta verde. Siempre me ha gustado el verde.
Tomo la ya gastada manilla, acciono la palanca y entro.
Adentro está él, yaciendo sobre un pedestal de mármol, la obra de mi vida, mi sangre, mi sudor en un cuarto que no existe.

Su cuerpo está incompleto, huesos se asoman por entre una maraña de nervios, venas y músculos. El torso está a medio completar, la piel ya cubre los hombros y el cuello, pero en el lugar donde debiera estar el estómago todavía se asoman pedazos de la columna vertebral. Brazos que terminan a la altura de los codos, deshaciéndose como una cuerda deshilachada, piernas, jóvenes y vigorosas, casi completas.
Al centro, su corazón, la primera pieza que cree, late vigoroso, como queriendo empujar a su dueño a la vida. Su cabeza medio abierta muestra los sesos, creados de sueños y algún día creadores de sueños.
Si creerme un dios, estoy orgulloso de mi obra a medio completar.
No podría ser más perfecta, cada parte creada con el máximo cuidado posible, una réplica del original pero hecho de nada. Un acto de creación espontánea, materia de los sueños moldeada.
El polvo es polvo y polvo será, pero él no puede darse cuenta de que la nada es él, y el nada será.

Me siento al lado de él, y luego de pensar un rato, decido que hoy he de crear las orejas de mi hijo. Cierro los ojos, y ante mí aparece flotando el lóbulo, y lo que habrá de ser el embudo que recoja los sonidos. En el extremo más angosto, un tímpano, delicado, diáfano, exacto, corona mi reciente creación. Sobre el tímpano visualizo una especie de caracola y varios conductos conectados luego a un nervio, que ya estaba presente en el hombre.
Abro los ojos, estoy agotado. Pero no puedo desistir, la parte más difícil está por venir.
En mi mente, el aparato que algún día ha de oír flota pacíficamente, el producto ya está imaginado, pero todavía no es parte de mi hombre. Primero tiene que transformarse en materia de sueños.
Luego de descansar un tiempo, cierro los ojos nuevamente.
Esta vez, tomo conciencia de mis alrededores, y noto que todo está impregnado en sueños, presentes en el suelo, el aire, la negra neblina fuera de la habitación e incluso en mi creación.
Con mi mente, tomo un pedazo de aire, y lo comprimo en la forma deseada, pero la materia resiste a perder su forma original. Hago un esfuerzo extraordinario, y mi frente se arruga mientras, a fuerza de imaginación, comprimo los escurridizos sueños en una oreja. De repente, la materia antes reacia a adoptar su forma se rinde ante mí, y acepta su nueva forma. Pegada a la cabeza del hombre, una oreja comienza a materializarse, y pequeñas pelotitas de carne surgen del aire y se pegan a la estructura original.
Al ver que mi trabajo de hoy está terminado, miro orgulloso a mi hijo inexistente, me dirijo a la puerta y nado hacia la conciencia, el descanso que significa estar despierto.

Abro los ojos y veo que hoy es un bonito día.
Perfecto para descansar.

La casa Tomada


Mi primer recuerdo. El auto está andando por un camino de ripio pero yo no puedo ver más allá del cielo y un par de árboles por la ventana. Aparte de esto me estatura me permite observar por un costado la vista por el vidrio frontal del auto. Finalmente hemos llegado. Estoy cansado después de un viaje de 9 horas en auto. Pero estoy feliz porque finalmente estoy libre. Puedo correr por donde quiera, dormir si es que eso me place o tal vez simplemente empezar a caminar por las praderas. Acariciar a los perros, pescar en un río y después bañare en él. Sentirse uno con la naturaleza, sentir el pasto, oler la menta fresca que crece sin detenerse y finalmente, la casa. Esa casa con el techo verde obscuro del cual abusan las “Vespula germanicas” o llamadas de forma coloquial, chaquetas amarillas construyendo sus panales como pequeños tumores que son fáciles de extirpar. Después el blanco con las vigas y cabria que sobresalen de la casa aparte de los demás pedazos de madera puestos de forma tradicional alemana, intentando de que con se sientan un poco mas en casa y finalmente la base de la casa a base de ladrillos. La cocina con la cocina a leña, la caldera a leña y ese olor que emite la leña al saber que nunca volverá a ser lo que alguna vez fue. La sala de estar, el comedor, la mesa del desayuno, la pieza revestida de una madera especial para esas noches en la que el desea escuchar la novena sinfonía de Beethoven y ella cocinando esa comida que nunca se ha de olvidar.



Fue en un verano muy caluroso. Ahí descubrió, en uno de esos momentos de ocio cuando buscaba por toda la casa recuerdos materiales de un pasado lejano emitiendo una melancolía sin respaldo, de que habían algunos lugares a los que el no podía acceder por mas que lo intentase hasta que con el paso del tiempo olvido su intriga por esos lugares desconocidos.



Pero ya casi no me acuerdo de nada. Temía que llegase este momento. Estoy sentado escuchando música en mi sillón pero no se que hacer. Ya he terminado mi trabajo y ahora solo me queda esperar sin preocupaciones lo que me prepara el futuro. El trabajo de hoy ya está hecho no hay nada más que hacer. Sentado en mi sillón tomando este té y bien acompañado de la música esperaré, esperaré, esperaré, esperaré…


Porque mis recuerdos me han expulsado de esa casa cerrando la puerta a mis espaldas.