jueves, 10 de junio de 2010

La casa Tomada


Mi primer recuerdo. El auto está andando por un camino de ripio pero yo no puedo ver más allá del cielo y un par de árboles por la ventana. Aparte de esto me estatura me permite observar por un costado la vista por el vidrio frontal del auto. Finalmente hemos llegado. Estoy cansado después de un viaje de 9 horas en auto. Pero estoy feliz porque finalmente estoy libre. Puedo correr por donde quiera, dormir si es que eso me place o tal vez simplemente empezar a caminar por las praderas. Acariciar a los perros, pescar en un río y después bañare en él. Sentirse uno con la naturaleza, sentir el pasto, oler la menta fresca que crece sin detenerse y finalmente, la casa. Esa casa con el techo verde obscuro del cual abusan las “Vespula germanicas” o llamadas de forma coloquial, chaquetas amarillas construyendo sus panales como pequeños tumores que son fáciles de extirpar. Después el blanco con las vigas y cabria que sobresalen de la casa aparte de los demás pedazos de madera puestos de forma tradicional alemana, intentando de que con se sientan un poco mas en casa y finalmente la base de la casa a base de ladrillos. La cocina con la cocina a leña, la caldera a leña y ese olor que emite la leña al saber que nunca volverá a ser lo que alguna vez fue. La sala de estar, el comedor, la mesa del desayuno, la pieza revestida de una madera especial para esas noches en la que el desea escuchar la novena sinfonía de Beethoven y ella cocinando esa comida que nunca se ha de olvidar.



Fue en un verano muy caluroso. Ahí descubrió, en uno de esos momentos de ocio cuando buscaba por toda la casa recuerdos materiales de un pasado lejano emitiendo una melancolía sin respaldo, de que habían algunos lugares a los que el no podía acceder por mas que lo intentase hasta que con el paso del tiempo olvido su intriga por esos lugares desconocidos.



Pero ya casi no me acuerdo de nada. Temía que llegase este momento. Estoy sentado escuchando música en mi sillón pero no se que hacer. Ya he terminado mi trabajo y ahora solo me queda esperar sin preocupaciones lo que me prepara el futuro. El trabajo de hoy ya está hecho no hay nada más que hacer. Sentado en mi sillón tomando este té y bien acompañado de la música esperaré, esperaré, esperaré, esperaré…


Porque mis recuerdos me han expulsado de esa casa cerrando la puerta a mis espaldas.

1 comentario:

  1. Recomendación: redacten textos variados y, por sobretodo, cuiden la ortografía porque hay faltas graves aquí.
    ¡¡¡Eso es una lástima!!!

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